Publicidad
Monográficos · 16 de Noviembre de 2018. 18:08h.

Toallitas en el inodoro, una costosa factura económica y medioambiental

En los últimos años, se ha incrementado enormemente el número de personas que utiliza toallitas húmedas, no sólo para la higiene de bebés, sino también de adultos, o para limpiar baños, pantallas, muebles ... El problema surge cuando el uso de las toallitas se equipara al del papel higiénico y se tiran indiscriminadamente en el inodoro. Un hábito inadecuado que está pasando una costosa factura tanto a nivel económico como medioambiental.

 Según un análisis de la OCU, el papel higiénico se desintegra en el agua casi por completo (95%), mientras que las toallitas húmedas sólo se desintegran un 36% al cabo de dos días en el agua. Actualmente, se vierten toneladas de toallitas húmedas en los retretes, lo que causa numerosas obstrucciones en la red de alcantarillado y dispara el coste de tratamiento de residuos en las plantas depuradoras.

No se trata de dejar de utilizar toallitas húmedas, pero sí de racionalizar su consumo, y sobre todo, depositarlas siempre en una papelera. Estos productos contienen fibras sintéticas y sustancias que impregnan el tejido (conservantes, hidratantes, etc.), de modo que no desaparecen del ecosistema con la misma rapidez que el papel de inodoro. Cuando las fibras sintéticas de las toallitas pasan al agua residual, se contribuye a la contaminación de los ecosistemas con microplàstics. Así, según el Instituto Español de Oceanografía, uno de cada seis peces comestibles contiene microplàstics en el estómago.

agbar2.jpg

Con el objetivo de concienciar a la población del problema, en 2016 Aguas de Barcelona inició la campaña "Stop toallitas en el inodoro" en cinco municipios del Baix Llobregat cuyos residuos se tratan en la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) Gavà-Viladecans: Sant Boi de Llobregat, Gavà, Sant Climent de Llobregat, Viladecans y Castelldefels. Se llevaron a cabo acciones en bares, restaurantes, escuelas y mercados municipales, así como sesiones de sensibilización, y se repartieron más de mil papeleras de baño.

Esta iniciativa ha demostrado tener un efecto positivo, ya que en sólo un año la acumulación de residuos en la EDAR Gavà-Viladecans se redujo significativamente, con lo cual el impacto medioambiental también disminuyó: se pasó de 265, 22 toneladas de residuos de desbaste (procedentes del pretratamiento) en los primeros nueve meses de 2016 a 244 toneladas en los primeros nueve meses de 2017.

 En una segunda fase, la campaña se lanzó el año pasado en los municipios de Sant Adrià de Besòs y Santa Coloma de Gramenet y en tres distritos de la ciudad de Barcelona -San Martín, San Andrés y Nuevo Barris- que tienen la EDAR Besòs como depuradora de las aguas residuales. El objetivo, además de concienciar a la ciudadanía que las toallitas no son biodegradables como el papel, era reducir el número de estos productos que llegan a las depuradoras prácticamente intactos. Nuevamente, los resultados han constatado el éxito de la campaña. Los residuos tratados en la depuradora del Besòs han disminuido un poco más del 37% desde enero de 2016. En 2016 se generaron un total de 2.331.230 toneladas, en 2017 se redujeron a 2.098 millones y de enero a octubre de 2018 se han generado 1.463.840 toneladas.

Este otoño está previsto iniciar la tercera fase de la campaña, esta vez a los municipios que utilizan la depuradora de Montcada i Reixac para tratar sus aguas residuales.

Por Ignacio Batallé, jefe de planta de la EDAR Besòs, "lo más importante es que la gente sea consciente de la gran cantidad de problemas que conlleva un gesto tan sencillo y habitual como es tirar las toallitas en el inodoro. Unos problemas que empiezan en el mismo domicilio o comunidad de vecinos, ya que primero se pueden acumular en las tuberías, y una vez pasan por los bajantes del edificio, en los mismos colectores de la ciudad. Se trata de un problema nuevo que hace unos años no teníamos ". Batallé destaca además las consecuencias ambientales: "en épocas de lluvias intensas, la red de saneamiento no tiene capacidad de tratar toda el agua y va a parar al mar con todo lo que lleva, lo que afecta negativamente el medio ambiente y la pesca ".

 Aunque es complicado medir el impacto económico que conlleva, EUREAU (la asociación europea de empresas de abastecimiento y saneamiento) estima que genera un gasto de entre 500 y 1.000 millones de euros al año en toda Europa. Y según datos de AEAS (Asociación Española de Abastecimiento de Aguas y Saneamiento), en España provoca pérdidas que se acercan a los 200 millones de euros anuales, lo que supone un aumento total de los costes de gestión del ciclo integral agua de entre un 4% y un 6%. El porcentaje se eleva a un 18% en el caso de gastos de mantenimiento de las depuradoras.

Publicidad

0 Comentarios

Publicidad