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Artículo patrocinado · 25 de Enero de 2021. 11:50h.

Dime cuánto cobras y te diré tu cuota máxima de préstamo

Solicitar un préstamo personal no es una cuestión baladí, aunque recurramos a la comparación de préstamos en Matchbanker. Cualquier error de cálculo en el momento de pedir la financiación puede acabar saliéndonos muy caro y uno de los más comunes es escoger mal la cuota mensual.

Pecar de exceso puede acabar provocando que, ante cualquier imprevisto, no podamos afrontar el pago del crédito, lo que implicará intereses de demora y comisiones, pero escoger una cuota demasiado reducida tampoco es la solución, ya que el coste del préstamo se disparará y la factura final acabará siendo mucho más cara de lo que esperábamos. En este artículo vamos a analizar qué cuota nos podemos permitir en función de nuestro salario mensual.

La cuota no debería superar una quinta parte de la nómina

Para determinar cuál es la cuota máxima que nos podemos permitir, podemos aplicar la regla del 20%. El portal Finanzas para todos del Banco de España recomienda no dedicar más del 20% de los ingresos al pago de las deudas. La barrera se reduce al 15% para los mayores de 55 años. Ese tanto por ciento se refiere al total de las deudas (préstamos personales y tarjetas), pero no incluye la hipoteca de la primera vivienda; si se incluye la hipoteca, el tanto por ciento se puede elevar al 35% o 40%, ya que en ese caso seguramente no se tendrá que pagar alquiler.

Es sencillo. Si cobramos mil euros, no deberíamos dedicar más de 200 euros al pago del conjunto de nuestros préstamos personales y tarjetas y si en lugar de alquiler, pagamos una hipoteca, entonces el total de todas las deudas no debería superar los 400 euros.

Lógicamente, la regla anterior no puede aplicarse igual en todos los casos. Si tenemos personas a cargo o muchos gastos fijos, probablemente debamos reducir ese tanto por ciento. Por el contrario, si nuestro sueldo es muy abultado y no tenemos cargas familiares, seguramente tengamos la capacidad de aumentar la cantidad de dinero que dedicamos al pago de un préstamo personal. Además, tampoco hay que tomar la cifra a rajatabla. Si queremos ir algo más desahogados, podemos reducir ligeramente el tanto por ciento, así, aunque los intereses y el plazo aumenten, tendremos mayor capacidad de maniobra ante un imprevisto.

Encontrar el punto ideal entre plazo y cuota

La herramienta que tenemos a nuestra disposición para modificar la cuota de un préstamo es el plazo, un factor que, aunque muchas veces pasemos por alto, influye enormemente sobre el precio final de un préstamo personal.

Antes de solicitar un crédito, debemos memorizar esta regla: cuanto mayor sea el plazo de amortización, más intereses pagaremos, ya que cada mes se devolverá un importe menor y se generarán intereses durante más tiempo (esta norma no se aplica si el crédito tiene un interés del 0%).

Lo ideal es reducir el plazo del préstamo personal para que la financiación sea más barata. Pero por muy seductor que sea liquidar la deuda en uno o dos años, debemos valorar qué cuota nos podemos permitir en base a nuestra nómina. Así, la clave está en buscar un equilibrio entre el plazo del préstamo y la cuota mensual.

Como ya hemos dicho, el período de reembolso elegido es clave para el desarrollo del préstamo, ya que fija el importe de la cuota y define durante cuánto tiempo estaremos pagando intereses. Obviamente, este es el otro punto clave del crédito: el tipo de interés.

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