El director de la Oficina Antifraude no puede hacer unas declaraciones en las que afirma que "no me pienso quedar quieto ni pienso permitir el cierre" de este organismo. Incluso 'amenazar' con que "yo también tengo cartas" y ver persecuciones lingüísticas: "después lo mezclamos con si tienes apellidos catalanes o no". Declaraciones como estas son impropias de un alto cargo de la Generalitat elegido por el Parlament.

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