Rincón de lectura · 2 de Febrero de 2016. 13:15h.

La cara oscura del anarquismo

En un país en el que el Ayuntamiento de Barcelona apoya la querella contra los aviadores italianos que bombardearon Barcelona durante la Guerra Civil, el historiador Federico Vázquez Osuna acaba de publicar un libro extraordinario:“Anarquistes i baixos fons” (L’Avenç).

No es que yo esté contra la acción de la justicia, pero dado que los aviadores sobrevivientes hacían de soldados, había una guerra por enmedio y algunos rozan o superan los 90 años de edad no sé si estarán a tiempo. Además, si empezamos a querer hacer sentar en el banquillo a todos los aviadores que bombardearon a la población civil durante el siglo XX tendremos que juzgar también los de Hiroshima y los de Dresde. Aunque éstos eran los nuestros.

Porque el autor -doctor en historia y máster en criminología, todo ayuda- hace una radiografía del movimiento anarquista que tanta fuerza tuvo en Catalunya en los años 30, exactamente hasta los Sucesos de Mayo del 37. Al terminar de leer las 250 páginas del libro sales convencido de que no eran unos "combatientes de la libertad" como a menudo se nos ha querido vender, sino a menudo criminales de baja estofa. Obviamente, siempre hay excepciones.

Como advierte en la introducción: "los personajes más extravagantes y excéntricos alcanzaron un gran poder político, sindical y social, que a menudo redundó en su estatus económico" (Pág 20). De hecho, no se moderaron ni con el advenimiento de la República lo que ayudó también a su fin: "podía ser el momento propicio para que muchos anarquistas modificaran la forma de actuar que habían observado durante la monarquía, pero no fue así y en vez de templar sus acciones violentas ante los conflictos sociales, las radicalizaron" (pág 33).

La obra se adentra, pues, en momentos claves de aquel periodo como el asesinato de los hermanos Badia, la liberación de reclusos de la cárcel Modelo, el Comité Central de Milicias Antifascistas, la Columna Durruti -que militarmente fue un fiasco- el asesinato de cuarenta y cuatro hermanos maristas por el atentado contra Josep Andreu Abelló, entonces presidente del Tribunal de Casación de Catalunya.

Como resume el autor: "muchos personajes turbios asumieron responsabilidades políticas". Por el libro, en efecto, desfilan individuos que tuvieron mucho poder durante aquellos años -incluso sobre la vida de las personas- como Justo Bueno, Dionís Eroles, Aurelio Fernández, el Cojo de Málaga y otros. Incluso hay un apartado biográfico al final de la obra.

El propio Avel·lí Artís-Gener, Tísner, explica en su primer volumen de memorias (Pòrtic, 1990) que los anarquistas lo querían pelar -sí que lo consiguieron con otro periodista: Josep María Planas- y que años después, estallada la guerra, se encontró al frente de Aragón el citado Justo Bueno "el chófer del coche con el que habían cometido el asesinato de los hermanos Badia!". "Qué manera tan idiota de terminar la guerra -pensó- convencido de que me pelaría", añade (pág 215).

Además, Federico Vázquez Osuna -Alcaudete (Andalucía), 1964- aunque se doctoró por la UB parece haberlo hecho en Oxford. El libro incluye, con meticulosidad anglosajona, más de 400 notas a pie de página con todas las fuentes consultadas. Hace años leí un libro sobre Josep Pla en el que, aparte de convertirlo en un soberanista convencido, no había ni una sola nota.

Cabe decir que tampoco es el primero en adentrarse en este terreno peligroso, políticamente incorrecto. Josep Maria Solé i Sabaté y Joan Villarroya Font, Joan ya lo hizo hace años con "La represión en la retaguardia de Catalunya (1936-1939)" (Publicacions de l'Abadia de Montserrat, 1989). Basta con consultar la obra para darse cuenta de que, en el bando republicano, también se hicieron matanzas. En el segundo volumen encuentras, entre los fusilados o paseados, víctimas tan inocentes como agricultores o comerciantes.

El desaparecido Josep Termes, (1936-2011) Premio de Honor de las Letras Catalanas en 2006, y Arnau Cònsul también calcularon ("La Guerra Civil en Catalunya 1.936 a 1939, Pòrtic 2008) que durante la guerra fueron "asesinadas a sangre fría "unos 8.600 personas (pág 46).

Mientras que el historiador Miquel Mir también ha analizado episodios concretos -como el mencionado asesinato de hermanos maristas- a “El preu de la traïció: La FAI, Tarradellas i l'assassinat de 172 maristes” (Pòrtic, 2010). Lo que creo que le ha valido algún disgusto por la responsabilidad, aunque fuera por omisión, del mismo Govern de la Generalitat o de los partidos. La República no fue el paraíso que a menudo nos quieren vender. Sobre todo en tiempos de guerra.

Pero el señor Federico Vázquez Osuna tiene todavía otro mérito en los tiempos que corren -cuando por una parte y otra estiran la historia como si fuera un chiclet-: él es historiador. Sólo historiador e intenta explicar lo que pasó sin añadir ni un gramo más de sal o de pimienta. El prólogo, por si alguien tiene la tentación de situar el autor a la derecha o la extrema derecha, es del ex fiscal jefe del TSJC, José María Mena. /Una reseña de Xavier Rius

1 Comentarios

#2 josep miquel, calella, 08/03/2016 - 12:14

Comenta "per adonar-se´n que al bàndol republicà també es varen fer matances". Sembla que ho acabi de descubrir (i aquest "també", quin alcanç tè? ). Els que als anys 40 erem petits vàrem sentir explicar moltes coses i del meu poble podria esmentar noms dels que feien les pasejos i robatoris.